(no subject)
Apr. 28th, 2013 02:52 ammackenzie larsson

Información General
Nombre: Mackenzie Larsson
Fecha de Nacimiento: 21/01/1998
Lugar de Nacimiento: Godric’s Hollow, Inglaterra
Lugar de Residencia: Hogwarts / Godric’s Hollow
Altura: 156cm.
Color de Ojos: Azules
Tez: Clara
Color de Cabello: Castaño
Varita: Abedul, fibra de corazón de dragon, 24 cm
Sangre: Media Sangre
Apariencia
Ya pegó cuanto estirón era posible en una enana como ella, y estima que, con mucha suerte, crecerá unos dos o tres centímetros más. Está conforme con ser promedio, así puede esconderse entre la multitud cuando quiere pasar desapercibida o, si necesita, resaltar con algún calzado que le de esos centímetros que le faltan.
Es una joven adolescente que, como casi todas, adora la ropa. En su closet no faltan colores, al contrario, más bien se podría decir que sobran. Sus favoritos son el rosa chicle, el violeta y el turquesa, pero no son los únicos que abundan. Cada vez que sale con su padre termina convenciéndolo de que le compre alguna que otra remera, un pantalón, o zapatillas altas, que son sus favoritas.
Papá Robert ha dejado de prestarle tanta atención a su hija, sobre todo por la protestas de Mackenzie de “¡Papá, puedo hacer las cosas sola!”. Eso sí, ella no ha mejorado su presentación personal en lo que al uniforme se refiere. En su humilde opinión la camisa le da calor, el rojo y el amarillo son una combinación horrible, y el resto es del gris más aburrido que haya visto jamás. Si puede hacerlo, tratará de agregar tantos accesorios como sea posible para no ser el ser más aburrido sobre la faz de la tierra.
Personalidad
A simple vista es toda una dama, pero esa primera impresión desaparece ni bien abre la boca: se toma confianza excesiva con todos, a pesar de que no los conozca, y se encariña igual de rápido con ellos, independientemente de si les importa o no. No suele perseguir mucho a las personas, eso sí, a menos que sea bienvenida a hacerlo, y en ese caso se vuelve… Peligrosamente amistosa. Si le cuentan chistes o la hacen reír reciben puntos extra, pues es de risa fácil: todo es motivo de carcajadas, que de ninguna manera son burlas, aunque puedan pasar como tales en situaciones donde reírse es poco apropiado. Ni hablar de los chusmeríos: adora saber cosas de los demás y meterse en sus vidas, opinar sobre lo que ella cree que está mal o bien, y dar consejos aunque no se los pidan.
Le cuesta dormirse y mucho más levantarse, pero cuando lo hace no hay quién la detenga: es hiperactiva a extremos. Está siempre dando vueltas por el castillo, buscando alguien con quien hablar, o simplemente caminando; no se puede quedar sentada, y cansarla resulta imposible. Tiene que estar todo el tiempo ocupada, tanto en actividades físicas como intelectuales, a tal punto que se inventa cosas para hacer cuando no tiene en qué ocupar su tiempo. Esto ha hecho que tenga miles de hobbies, desde el ajedrez mágico hasta el Quidditch, y que haya alcanzado buen nivel en todos por la constante práctica. Es perseverante, y eso se le nota en su insistencia a la hora de hacer algo; no puede estar a medias si lo quiere perfecto. Exclusivamente porque muchas veces no tiene nada que hacer, estudia y hace las tareas; y es una buena alumna hasta que abre la boca cuando no debe.
Siempre habla de más. No es algo que pueda controlar, la verdad, porque al tomarse tanta confianza con la gente, piensa que es seguro decir todo lo que le viene a la mente. Su gran problema es que a veces no son sólo opiniones las que da, además revela información que otros preferirían mantener en secreto, y que, por culpa de ella, acaba hasta sabiendo la misma directora. ¿Problemas? Está pegada a ellos, y lo tiene bien merecido, aunque muchas veces arrastre a otros por abrir la boca cuando no debe.
Hacer amistades le encanta, pero más le gusta conservarlas. A pesar de su edad, tiene bien en claro que la verdad se dice por más que duela, que los defectos se aceptan, y que la diversión es sólo una parte de todo lo que implica tener un amigo. Es más que fiel, es completamente leal y nunca se le ocurriría traicionar a aquellos que han confiado en ella. Eso sí, es igual de exigente para con los demás, y pretende recibir lo mismo. Las traiciones no las toleraría, y en esos casos se vuelvo un poco extremista: volver a conseguir su confianza es casi imposible.
Gustos
Le fascina el colegio, no sólo por las clases sino por la cantidad de lugares que tiene para recorrer. Las materias le agradan si los profesores la hacen reír, son amables o divertidos (basta con mantenerla ocupada); y las odia si se limitan a un relato constante, monótono y aburrido de hechos o eventos que son así ‘porque sí’. Ahora que piensa que sabe a qué se dedicará cuando sea más grande, ha comenzado a esforzarse en materias que siempre le parecieron tediosas, como Herbología y Pociones. Su favorita igual sigue siendo Encantamientos, muy a pesar del profesor.
Come todo lo que está a su alcance hasta que la detienen, porque ella parece no conocer los límites en lo que a alimentarse se refiere. No hay comida que no le guste, y cuanto menos saludables son, más parecen atraer a su estómago. El helado y los dulces son su perdición (y también quién se los convide), y no puede resistirse a un buen vaso de jugo de calabaza, o a una tarta de frutillas. El chocolate, las meigas fritas, las grageas… Todo le agrada en mayor o menos medida, y no podría abandonar esos placeres.
Le encantan los deportes de todo tipo, ¡hasta el fútbol! No le importa si se tiene que meter entre varones a jugar, ella se divierte siempre. Es fanática del Quidditch, lógicamente, y sigue al Puddlemere United porque, desde niña, sus abuelos le inculcaron el fanatismo por ese equipo. El ajedrez es otra de sus actividades predilectas; ha heredado la pasión de su padre por el juego, y se ha vuelto incluso una mejor jugadora.
Su tiempo libre la hizo descubrir muchas actividades divertidas, pero sin duda alguna, más allá del colegio o los deportes que practique, la que más le gusta es hacer pulseras y collares. Sabe tejer muy bien, a fuerza de práctica, y todos los que la rodean tienen cosas hechas por ella, que siempre está regalando sus manualidades como muestra de afecto. Tiene muchos hilos y accesorios para armarlas y los cuida en exceso. Nadie puede tocarlos sin permiso.
Familia
El miembro más importante de su familia, a sus ojos, es su padre, Robert Larsson (41). Para Mackenzie, además de un padre y mucho más que eso, es un amigo y un modelo a seguir en todo aspecto. Lo admira, más como persona que como profesional, y cada vez que la elogian por algo, dice que lo aprendió de él. Es el primero al que recurre cuando tiene un problema, y le cuenta absolutamente todo porque sabe (o cree) que tendrá siempre las respuestas. Además, es probable que, ante algo malo, no la regañe, sino que le ofrezca un consejo para enmendar los daños que pueda haber causado.
Su madre, Shanna Liberty, representó siempre la imposición de límites que su padre nunca estableció. Desde que era muy pequeña, la mujer se esforzó por convertirla en toda una señorita, lo que no llegó más allá de su imagen de niña buena. Cuando se fue a Sudáfrica por motivos de trabajo, la relación entre las dos, que no iba mucho más allá de las órdenes estrictas, no tuvo tiempo de desarrollarse mucho más, y la pequeña se acostumbró a vivir sin ella. Hablan seguido, pero nunca realmente como madre e hija; Mackenzie le pide cosas para hacer sus artesanías, y Shanna pretende imponerle límites sin cumplir con otras obligaciones de madre, mucho más importantes.
No ve nunca a sus abuelos maternos, y no tiene tíos de ese lado de la familia; por otro lado, con los parientes de Robert está en contacto todo el tiempo. Los abuelos, Saffron (60) y Fabrice (63), tienen con ella una relación típica: viven comprándole regalos y consintiéndola a más no poder, como todo abuelo debe. Fueron ellos quienes la criaron, en parte, cuando su padre tenía que trabajar. No podrían haberlo hecho sin ayuda de Nerissa (30), su tía, que vive cerca de Diagon, y siempre que se ofrece a cuidarla la lleva de paseo al lado mágico de Londres, donde ambas se divierten haciendo compras.
Historia
No tuvo una infancia marcada por hechos traumáticos, sino todo lo contrario, fue feliz y consentida como debería serlo toda niña, hasta los 7 años, cuando sus padres se separaron y la madre se fue a vivir a Sudáfrica por cuestiones laborales. No fue para ella una tragedia, por la relación que llevaba con su madre, una mujer muy independiente que evidentemente no estaba lista para la responsabilidad de una hija. A pesar de que fueron sus padres quiénes decidieron con quién se quedaría, de haberle preguntado, Mackenzie obviamente hubiese elegido a Robert.
Hasta que fue momento de entrar a Hogwarts, Mackenzie compartía tiempo con su padre, con quien es casi inseparable, y sus abuelos. Conocía a todos los niños del pueblo, y muchos de ellos eran amigos suyos. De vez en cuando, en reuniones familiares, jugaba también con los hijos de primos de Robert, que tienen, más o menos, su misma edad.
En su tiempo en Hogwarts ha hecho muchos amigos. La gente parece quererla mucho muy a pesar de su personalidad apabullante. En cuanto a calificaciones, no es de las mejores salvo que decida esforzarse, sobre todo por dejar todo hasta último momento, pero tampoco tiene menos de aceptable en ninguna asignatura. De las opcionales, decidió tomar sólo Astronomía, y prefiere mantenerse alejada de números, hojas de té, y esos símbolos raros que enseña su padre. De muggles sabe suficiente, gracias.
Cuando estaba en tercer año, su madre le escribió a Robert para ver si Mackenzie quería mudarse a Sudáfrica con ella y el nuevo esposo. Llevó mucho tiempo convencer a su padre de que ella jamás lo abandonaría. La relación su madre se puso, desde entonces, más tensa. No ha recibido paquetes, cartas ni regalos de ella desde que declinó la invitación.
Extra
No podría vivir sin sus elementos para hacer artesanías, y siempre están en un cofre (relativamente grande) junto a su cama, porque, antes de dormirse, arma algunas para distenderse y relajarse más fácilmente. Tiene cuentas de todos los colores, agujas e hilos, y en todo lugar que visite compra elementos nuevos para ampliar su repertorio y hacer cosas más variadas.
Otro elemento que tiene un significado especial para ella es uno de sus regalos de cumpleaños de los diez años: el bolso amarillo que le dieron sus abuelos. Está muy gastado por el uso, suele estar sucio, y tiene adornos que ella misma cosió a lo largo del tiempo. Nadie puede tocarlo, y si alguien sugiere que ya debería deshacerse de él, pasará a su ‘lista negra’ para siempre. Desde que se preocupa más por su apariencia ha comenzado a dejarlo de lado, pero siente culpa y lo niega si alguien se da cuenta.
Nombre: Mackenzie Larsson
Fecha de Nacimiento: 21/01/1998
Lugar de Nacimiento: Godric’s Hollow, Inglaterra
Lugar de Residencia: Hogwarts / Godric’s Hollow
Altura: 156cm.
Color de Ojos: Azules
Tez: Clara
Color de Cabello: Castaño
Varita: Abedul, fibra de corazón de dragon, 24 cm
Sangre: Media Sangre
Apariencia
Ya pegó cuanto estirón era posible en una enana como ella, y estima que, con mucha suerte, crecerá unos dos o tres centímetros más. Está conforme con ser promedio, así puede esconderse entre la multitud cuando quiere pasar desapercibida o, si necesita, resaltar con algún calzado que le de esos centímetros que le faltan.
Es una joven adolescente que, como casi todas, adora la ropa. En su closet no faltan colores, al contrario, más bien se podría decir que sobran. Sus favoritos son el rosa chicle, el violeta y el turquesa, pero no son los únicos que abundan. Cada vez que sale con su padre termina convenciéndolo de que le compre alguna que otra remera, un pantalón, o zapatillas altas, que son sus favoritas.
Papá Robert ha dejado de prestarle tanta atención a su hija, sobre todo por la protestas de Mackenzie de “¡Papá, puedo hacer las cosas sola!”. Eso sí, ella no ha mejorado su presentación personal en lo que al uniforme se refiere. En su humilde opinión la camisa le da calor, el rojo y el amarillo son una combinación horrible, y el resto es del gris más aburrido que haya visto jamás. Si puede hacerlo, tratará de agregar tantos accesorios como sea posible para no ser el ser más aburrido sobre la faz de la tierra.
Personalidad
A simple vista es toda una dama, pero esa primera impresión desaparece ni bien abre la boca: se toma confianza excesiva con todos, a pesar de que no los conozca, y se encariña igual de rápido con ellos, independientemente de si les importa o no. No suele perseguir mucho a las personas, eso sí, a menos que sea bienvenida a hacerlo, y en ese caso se vuelve… Peligrosamente amistosa. Si le cuentan chistes o la hacen reír reciben puntos extra, pues es de risa fácil: todo es motivo de carcajadas, que de ninguna manera son burlas, aunque puedan pasar como tales en situaciones donde reírse es poco apropiado. Ni hablar de los chusmeríos: adora saber cosas de los demás y meterse en sus vidas, opinar sobre lo que ella cree que está mal o bien, y dar consejos aunque no se los pidan.
Le cuesta dormirse y mucho más levantarse, pero cuando lo hace no hay quién la detenga: es hiperactiva a extremos. Está siempre dando vueltas por el castillo, buscando alguien con quien hablar, o simplemente caminando; no se puede quedar sentada, y cansarla resulta imposible. Tiene que estar todo el tiempo ocupada, tanto en actividades físicas como intelectuales, a tal punto que se inventa cosas para hacer cuando no tiene en qué ocupar su tiempo. Esto ha hecho que tenga miles de hobbies, desde el ajedrez mágico hasta el Quidditch, y que haya alcanzado buen nivel en todos por la constante práctica. Es perseverante, y eso se le nota en su insistencia a la hora de hacer algo; no puede estar a medias si lo quiere perfecto. Exclusivamente porque muchas veces no tiene nada que hacer, estudia y hace las tareas; y es una buena alumna hasta que abre la boca cuando no debe.
Siempre habla de más. No es algo que pueda controlar, la verdad, porque al tomarse tanta confianza con la gente, piensa que es seguro decir todo lo que le viene a la mente. Su gran problema es que a veces no son sólo opiniones las que da, además revela información que otros preferirían mantener en secreto, y que, por culpa de ella, acaba hasta sabiendo la misma directora. ¿Problemas? Está pegada a ellos, y lo tiene bien merecido, aunque muchas veces arrastre a otros por abrir la boca cuando no debe.
Hacer amistades le encanta, pero más le gusta conservarlas. A pesar de su edad, tiene bien en claro que la verdad se dice por más que duela, que los defectos se aceptan, y que la diversión es sólo una parte de todo lo que implica tener un amigo. Es más que fiel, es completamente leal y nunca se le ocurriría traicionar a aquellos que han confiado en ella. Eso sí, es igual de exigente para con los demás, y pretende recibir lo mismo. Las traiciones no las toleraría, y en esos casos se vuelvo un poco extremista: volver a conseguir su confianza es casi imposible.
Gustos
Le fascina el colegio, no sólo por las clases sino por la cantidad de lugares que tiene para recorrer. Las materias le agradan si los profesores la hacen reír, son amables o divertidos (basta con mantenerla ocupada); y las odia si se limitan a un relato constante, monótono y aburrido de hechos o eventos que son así ‘porque sí’. Ahora que piensa que sabe a qué se dedicará cuando sea más grande, ha comenzado a esforzarse en materias que siempre le parecieron tediosas, como Herbología y Pociones. Su favorita igual sigue siendo Encantamientos, muy a pesar del profesor.
Come todo lo que está a su alcance hasta que la detienen, porque ella parece no conocer los límites en lo que a alimentarse se refiere. No hay comida que no le guste, y cuanto menos saludables son, más parecen atraer a su estómago. El helado y los dulces son su perdición (y también quién se los convide), y no puede resistirse a un buen vaso de jugo de calabaza, o a una tarta de frutillas. El chocolate, las meigas fritas, las grageas… Todo le agrada en mayor o menos medida, y no podría abandonar esos placeres.
Le encantan los deportes de todo tipo, ¡hasta el fútbol! No le importa si se tiene que meter entre varones a jugar, ella se divierte siempre. Es fanática del Quidditch, lógicamente, y sigue al Puddlemere United porque, desde niña, sus abuelos le inculcaron el fanatismo por ese equipo. El ajedrez es otra de sus actividades predilectas; ha heredado la pasión de su padre por el juego, y se ha vuelto incluso una mejor jugadora.
Su tiempo libre la hizo descubrir muchas actividades divertidas, pero sin duda alguna, más allá del colegio o los deportes que practique, la que más le gusta es hacer pulseras y collares. Sabe tejer muy bien, a fuerza de práctica, y todos los que la rodean tienen cosas hechas por ella, que siempre está regalando sus manualidades como muestra de afecto. Tiene muchos hilos y accesorios para armarlas y los cuida en exceso. Nadie puede tocarlos sin permiso.
Familia
El miembro más importante de su familia, a sus ojos, es su padre, Robert Larsson (41). Para Mackenzie, además de un padre y mucho más que eso, es un amigo y un modelo a seguir en todo aspecto. Lo admira, más como persona que como profesional, y cada vez que la elogian por algo, dice que lo aprendió de él. Es el primero al que recurre cuando tiene un problema, y le cuenta absolutamente todo porque sabe (o cree) que tendrá siempre las respuestas. Además, es probable que, ante algo malo, no la regañe, sino que le ofrezca un consejo para enmendar los daños que pueda haber causado.
Su madre, Shanna Liberty, representó siempre la imposición de límites que su padre nunca estableció. Desde que era muy pequeña, la mujer se esforzó por convertirla en toda una señorita, lo que no llegó más allá de su imagen de niña buena. Cuando se fue a Sudáfrica por motivos de trabajo, la relación entre las dos, que no iba mucho más allá de las órdenes estrictas, no tuvo tiempo de desarrollarse mucho más, y la pequeña se acostumbró a vivir sin ella. Hablan seguido, pero nunca realmente como madre e hija; Mackenzie le pide cosas para hacer sus artesanías, y Shanna pretende imponerle límites sin cumplir con otras obligaciones de madre, mucho más importantes.
No ve nunca a sus abuelos maternos, y no tiene tíos de ese lado de la familia; por otro lado, con los parientes de Robert está en contacto todo el tiempo. Los abuelos, Saffron (60) y Fabrice (63), tienen con ella una relación típica: viven comprándole regalos y consintiéndola a más no poder, como todo abuelo debe. Fueron ellos quienes la criaron, en parte, cuando su padre tenía que trabajar. No podrían haberlo hecho sin ayuda de Nerissa (30), su tía, que vive cerca de Diagon, y siempre que se ofrece a cuidarla la lleva de paseo al lado mágico de Londres, donde ambas se divierten haciendo compras.
Historia
No tuvo una infancia marcada por hechos traumáticos, sino todo lo contrario, fue feliz y consentida como debería serlo toda niña, hasta los 7 años, cuando sus padres se separaron y la madre se fue a vivir a Sudáfrica por cuestiones laborales. No fue para ella una tragedia, por la relación que llevaba con su madre, una mujer muy independiente que evidentemente no estaba lista para la responsabilidad de una hija. A pesar de que fueron sus padres quiénes decidieron con quién se quedaría, de haberle preguntado, Mackenzie obviamente hubiese elegido a Robert.
Hasta que fue momento de entrar a Hogwarts, Mackenzie compartía tiempo con su padre, con quien es casi inseparable, y sus abuelos. Conocía a todos los niños del pueblo, y muchos de ellos eran amigos suyos. De vez en cuando, en reuniones familiares, jugaba también con los hijos de primos de Robert, que tienen, más o menos, su misma edad.
En su tiempo en Hogwarts ha hecho muchos amigos. La gente parece quererla mucho muy a pesar de su personalidad apabullante. En cuanto a calificaciones, no es de las mejores salvo que decida esforzarse, sobre todo por dejar todo hasta último momento, pero tampoco tiene menos de aceptable en ninguna asignatura. De las opcionales, decidió tomar sólo Astronomía, y prefiere mantenerse alejada de números, hojas de té, y esos símbolos raros que enseña su padre. De muggles sabe suficiente, gracias.
Cuando estaba en tercer año, su madre le escribió a Robert para ver si Mackenzie quería mudarse a Sudáfrica con ella y el nuevo esposo. Llevó mucho tiempo convencer a su padre de que ella jamás lo abandonaría. La relación su madre se puso, desde entonces, más tensa. No ha recibido paquetes, cartas ni regalos de ella desde que declinó la invitación.
Extra
No podría vivir sin sus elementos para hacer artesanías, y siempre están en un cofre (relativamente grande) junto a su cama, porque, antes de dormirse, arma algunas para distenderse y relajarse más fácilmente. Tiene cuentas de todos los colores, agujas e hilos, y en todo lugar que visite compra elementos nuevos para ampliar su repertorio y hacer cosas más variadas.
Otro elemento que tiene un significado especial para ella es uno de sus regalos de cumpleaños de los diez años: el bolso amarillo que le dieron sus abuelos. Está muy gastado por el uso, suele estar sucio, y tiene adornos que ella misma cosió a lo largo del tiempo. Nadie puede tocarlo, y si alguien sugiere que ya debería deshacerse de él, pasará a su ‘lista negra’ para siempre. Desde que se preocupa más por su apariencia ha comenzado a dejarlo de lado, pero siente culpa y lo niega si alguien se da cuenta.